Esta etapa, más corta, bordea el Ródano entre dos ciudades gemelas que se enfrentan a cada lado del río: Tarascon, conocida por su castillo medieval y la leyenda de la Tarasca, y Beaucaire, en la orilla opuesta, que también alberga una notable fortaleza.
El paisaje se aplana progresivamente y se abre a amplias extensiones, anunciando la cercana Camarga: arrozales, primeras salinas y bandadas de flamencos rosados a veces visibles desde la vía verde.
La llegada a Arles, ciudad marcada por un rico patrimonio romano (anfiteatro, teatro antiguo) y por la estancia de Vincent van Gogh, que pintó allí más de 300 obras, marca la entrada en el delta del Ródano y la última porción del itinerario.
Distancia indicativa para este tramo.