Oudenaarde, ciudad de salida oficial del Tour de Flandes y sede del museo que le está dedicado, da acceso a los bergs adoquinados más míticos de la carrera más prestigiosa del ciclismo belga.
Una vuelta a través de los bergs más famosos
Desde Oudenaarde, la ruta se adentra en las Ardenas Flamencas, región ondulada pese a su nombre engañoso, para encadenar tres bergs emblemáticos: el Oude Kwaremont, adoquinado en 2,2 km con una media del 4,2% pero con tramos al 11,6%, el Paterberg, muro adoquinado de 360 m con una media del 12,9%, y el Koppenberg, 600 m con una media del 11% que resulta temible por su anchura extremadamente reducida. Hay que contar unos 55 km y 600 m de desnivel para una vuelta representativa que incluya estas tres ascensiones.
Cómo afrontar la salida
Unos neumáticos más anchos, en torno a 28-30 mm y algo menos inflados, absorben mejor las irregularidades de los adoquines flamencos. En el Koppenberg en particular, conviene apuntar a la parte alta de la calzada bombeada, más rodadora que los arcenes, y anticipar la pérdida de adherencia en caso de lluvia.
Cuándo ir
De marzo a octubre, ya que la carrera profesional se disputa generalmente a principios de abril. Numerosos cicloturistas vienen a subir los bergs en las semanas previas o posteriores a la prueba, lo que puede densificar el tráfico ciclista en los tramos más conocidos.
Bueno saber
Oudenaarde ofrece una buena oferta de alojamientos y alberga el Centro del Tour de Flandes, museo interactivo dedicado a la carrera, con un acceso práctico a Gante, a menos de una hora en coche, para prolongar la estancia en Flandes Oriental.