El Passo dello Stelvio no es solo un puerto: es la imagen más reproducida del ciclismo de montaña, con sus 48 curvas numeradas que zigzaguean por una pared rocosa entre Prato allo Stelvio y la cima. Segunda carretera asfaltada más alta de los Alpes, en la frontera entre el Tirol del Sur y Lombardía, figura regularmente en el programa del Giro de Italia desde 1953.
Un puerto que no da tregua
Desde Prato allo Stelvio, la ascensión se despliega a lo largo de 24,3 km y 1808 m de desnivel, con una media del 7,4% que apenas decae. Las curvas, numeradas de 48 en la salida a 1 en la cima, ofrecen una referencia visual constante — útil tanto para motivarse como para medir el esfuerzo que queda por hacer. El paisaje cambia progresivamente: bosque de alerces en la parte baja, luego paisaje mineral a partir de los 2200 m, hasta la cima donde glaciares y la vista del Ortles dominan el horizonte.
Cómo afrontar la salida
Un plato compact o triple no es un lujo en esta pendiente regular y sin tramos llanos. La carretera, cerrada al tráfico motorizado hasta la apertura primaveral (generalmente a finales de mayo o en junio según la nieve caída), sigue muy frecuentada por ciclistas en verano — mejor salir temprano para evitar tanto el calor abajo como la afluencia de autocares turísticos cerca de la cima. Una chaqueta cortavientos es indispensable para la bajada, ya que la diferencia de temperatura entre el valle y la cima suele superar los 15°C.
Cuándo subir
De junio a septiembre, ya que la carretera solo es transitable una vez despejada la nieve — a veces no antes de finales de mayo según el año. Julio-agosto ofrece las mejores condiciones pero también la mayor afluencia; principios de septiembre sigue siendo una buena opción para un puerto más tranquilo.
Bueno saber
Prato allo Stelvio, un pequeño pueblo del Tirol del Sur de habla alemana, ofrece una oferta de alojamientos orientada al cicloturismo, con acceso práctico al vecino Passo di Umbrail para ciclistas en busca de un segundo puerto en la misma salida.
