Esta etapa, más corta, atraviesa el viñedo del Brulhois y bordea una porción particularmente bucólica del canal, sombreada de forma continua por los plátanos centenarios que dan fama al canal lateral al Garona.
El canal cruza después el Tarn por el puente-canal del Cacor, uno de los puentes-canal más largos de Francia, una obra impresionante que permite cruzar el río sin abandonar el nivel del canal.
La llegada a Moissac, ciudad reputada por su chasselas (uva de mesa) y sobre todo por la abadía Saint-Pierre, cuyo claustro románico, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, se considera una de las obras maestras de la escultura románica francesa.
Distancia indicativa para este tramo.