A 2239 m de altitud, el Passo Pordoi es uno de los puertos más fotografiados de las Dolomitas: un monumento dedicado a Fausto Coppi preside la cima, recordando que este puerto ha sido cruzado más veces que ningún otro por el Giro de Italia. El paisaje, formado por paredes calcáreas verticales y pastos en balcón, lo convierte en una etapa imprescindible para quien sube por el macizo del Sella.
El perfil desde Canazei
Desde Canazei, hay que contar con 12,1 km y 786 m de desnivel, es decir, una media del 6,5%. El puerto destaca por su regularidad: tras un inicio en torno al 5,8%, la pendiente sube progresivamente hasta el 7,6% hacia el tercer kilómetro, para después oscilar alrededor del 6% en la mayor parte del recorrido, con algunos picos del 10% en las once curvas que marcan el ritmo de la segunda mitad de la ascensión. No hay un verdadero tramo llano, pero tampoco un muro repentino: un esfuerzo largo y sostenido más que una sucesión de pájaras.
Cómo afrontar la salida
La regularidad del Pordoi permite fijar un ritmo desde los primeros kilómetros y mantenerlo hasta la cima, a diferencia de puertos más irregulares como el Giau o el Mortirolo. Un desarrollo compacto con un casete 11-30 basta y sobra para la mayoría de los ciclistas. Las curvas numeradas en la segunda parte de la ascensión ofrecen referencias útiles para gestionar el esfuerzo a lo largo del recorrido.
El puerto es también un cruce estratégico: permite enlazar directamente con la vuelta del Sella Ronda (Pordoi, Sella, Gardena, Campolongo, unos 55 km en total) o llegar hasta Arabba para prolongar la salida hacia el Passo Falzarego.
Cuándo subir
La carretera suele estar practicable de finales de mayo a septiembre, siendo julio y agosto la ventana más segura pese a una afluencia turística mayor (el puerto también es accesible en coche y en moto). Las tormentas vespertinas, frecuentes en verano en las Dolomitas, invitan a priorizar una salida matinal.
Bueno saber
Canazei, estación animada tanto en verano como en invierno, cuenta con alquileres de bicicletas bien equipados y una amplia oferta de alojamientos. La cima, muy concurrida, ofrece varios refugios donde reponer fuerzas antes de afrontar la bajada — una buena ocasión para hacer una pausa frente a la panorámica sobre el grupo del Sella.

