La Costiera Amalfitana, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, ofrece una de las carreteras costeras más espectaculares de Europa: una cornisa sinuosa tallada en el acantilado, entre limoneros en terrazas y pueblos suspendidos sobre el mar Tirreno.
Una carretera en cornisa continua
Desde Sorrento, la carretera bordea la costa en una sucesión ininterrumpida de curvas y ondulaciones, sin dificultad técnica real pero con un desnivel acumulado constante: cuenta con unos 33 km y 650 m de desnivel hasta Amalfi. Positano, pueblo vertical de casas coloridas que caen en cascada hasta el mar, marca un mirador fotográfico imprescindible a mitad de camino.
El trazado atraviesa varios túneles cortos excavados en la roca, ofreciendo una alternancia de vistas despejadas al mar y tramos sombreados.
Cómo afrontar la salida
El tráfico turístico, denso durante el día de mayo a septiembre, hace que una salida matinal o fuera de temporada sea claramente preferible. Las luces delantera y trasera siguen siendo útiles para los túneles costeros, oscuros incluso en pleno día. La carretera, sin carril bici dedicado, exige una vigilancia constante frente a los autobuses y escúteres que la comparten.
Cuándo ir
De abril a junio y de septiembre a octubre, cuando la carretera está menos congestionada que en pleno verano y las temperaturas son más suaves para rodar por esta carretera muy expuesta al sol. Julio y agosto siguen siendo transitables solo a primera hora de la mañana, ya que el tráfico se vuelve denso desde el mediodía.
Bueno saber
Sorrento, bien comunicado desde Nápoles en tren, ofrece una amplia oferta de alojamientos y un punto de partida práctico sin coche, con acceso directo a Positano y Amalfi para combinar la salida en bici con un descubrimiento turístico de la costa.