El Cap de Formentor, en la punta norte de Mallorca, ofrece una de las carreteras costeras más espectaculares de las Baleares: desde Port de Pollença, la carretera MA-2210 sube y baja en cornisa sobre el Mediterráneo hasta el faro del Cap de Formentor, en el extremo de la península. Un recorrido exigente por su exposición y su afluencia turística, pero considerado una parada obligada por los ciclistas de paso por Mallorca — profesionales en concentración invernal incluidos.
Una carretera que sube hasta el final de la península
Desde Port de Pollença hay que contar unos 17,2 km y 490 m de desnivel acumulado hasta el faro, repartidos en varios repechos en lugar de una ascensión continua. El primero, el Coll de Sa Creueta, sube unos 3,3 km al 6-8% de media en una serie de curvas que dominan la bahía de Pollença. Siguen cerca de 11 km de falsos llanos y breves repechos sobre los acantilados, antes de un túnel excavado en la roca y una última rampa de curvas cerradas — con tramos al 12% — que desemboca en el faro, encaramado a más de 200 m sobre el mar.
Cómo afrontar la salida
La carretera es estrecha, sin arcén en buena parte del trazado, y compartida durante el día con los autocares turísticos que suben al faro: el principal peligro de la salida no es la pendiente sino el tráfico, en particular en las curvas cerradas donde la visibilidad es reducida. Un compacto o un triple basta de sobra para el 12% del último repecho; buena parte del esfuerzo depende tanto de la gestión del tráfico y del viento —a veces fuerte en el tramo final— como de la dificultad pura del perfil. A unos 4 km de la salida, no te pierdas el desvío a pie hacia el Mirador Es Colomer, un mirador vertiginoso que merece de sobra la parada.
Cuándo subir
La carretera se puede rodar todo el año gracias al clima suave de Mallorca, lo que explica por qué varios equipos profesionales, entre ellos el Sky y después el Ineos Grenadiers, han hecho durante mucho tiempo de la región de Port de Pollença y Port d’Alcúdia su base para las concentraciones invernales de enero. Para los ciclistas de paso, sin embargo, conviene apuntar más bien a la primavera (de abril a junio) o al otoño (septiembre-noviembre), cuando las temperaturas siguen siendo agradables sin el calor ni la afluencia del pleno verano. Sea cual sea la época, salir temprano por la mañana —antes de las 8h— sigue siendo la mejor manera de evitar tanto el calor como los autocares.
Bueno saber
De mediados de mayo a mediados de octubre, la circulación de vehículos privados está prohibida en la carretera entre las 10h y las 22h para descongestionar la península — una restricción que, al contrario, beneficia a los ciclistas al reducir notablemente el tráfico rodado en las horas en que circulan (las bicicletas, como los autobuses de línea, siguen autorizadas en todo momento). Port de Pollença, estación balnearia con alquiler de bicicletas y alojamientos para todos los presupuestos, es la base logística natural para esta salida, a una veintena de minutos del aeropuerto de Palma.