Lejos de los verdes puertos alpinos, el Alto de Velefique impone un decorado completamente distinto: una montaña árida y mineral de la Sierra de los Filabres, en pleno corazón de la provincia de Almería, donde se pedalea en un silencio casi total. Es uno de los puertos más exigentes y menos frecuentados de toda Andalucía.
Un puerto tallado en roca seca
Desde el pueblo de Velefique, la carretera sube 950 m en 12,8 km, con una media del 7,4 %, con rampas que superan el 17 % en algunos tramos. La ascensión encadena más de veinte curvas cerradas en ladera, sobre un paisaje mineral casi totalmente desprovisto de vegetación y sombra. El comienzo de la subida, en los primeros kilómetros por encima del pueblo, es el más sostenido, antes de que la pendiente se vuelva algo más irregular hacia la cima, situada a unos 1793 m de altitud.
Una cita recurrente de la Vuelta
El Alto de Velefique figura regularmente en el programa de la Vuelta a España desde principios de la década de 2000, generalmente clasificado como puerto de primera categoría o de categoría Especial. En 2009, la etapa 12 llegó a coronar el puerto en dos ocasiones, con la victoria del canadiense Ryder Hesjedal. Más recientemente, en 2021, el italiano Damiano Caruso se impuso en el primer final de etapa en categoría Especial disputado jamás en esta cima.
Cómo afrontar la salida
La ausencia total de sombra y el calor a menudo intenso de la provincia de Almería hacen crucial la hidratación: mejor salir con varios bidones y subir temprano por la mañana. Una compacta o un triple plato facilita enormemente superar las rampas más duras, en particular en el primer tercio de la ascensión.
Cuándo subir
De abril a junio o de septiembre a noviembre, evitando el verano, cuando las temperaturas en esta ladera orientada plenamente al sur pueden volverse difícilmente soportables en bicicleta.
Bueno saber
La carretera está poco frecuentada y ofrece muy pocos puntos de avituallamiento tras dejar el pueblo de Velefique: mejor salir completamente autónomo. Desde la cima, la vista se extiende hasta el desierto de Tabernas y, con tiempo despejado, hasta Sierra Nevada, lo que la convierte en un destino ideal para combinar con otras ascensiones de la Sierra de los Filabres como el vecino Calar Alto.
