La etapa más rectilínea de toda La Vélodyssée: tras rodear la bahía por el sur (La Teste-de-Buch), el itinerario se adentra en el pinar de las Landas y prácticamente no vuelve a salir de él. Pocos pueblos, un trazado casi llano y rectilíneo, y un ambiente muy distinto del resto del recorrido — a algunos les encanta esta calma forestal, otros la encuentran monótona con el paso de las horas.
Biscarrosse-Plage, con un ligero desvío, permite llegar al océano a mitad de camino si se quiere romper la monotonía de la cobertura forestal.
Comprueba tus reservas de agua antes de salir: los puntos de avituallamiento están más espaciados que en el litoral, ya que el bosque landés está poco urbanizado en largos tramos.
Distancias indicativas; el trazado puede variar según las pistas forestales abiertas (gestión ONF) en el momento del paso.