El Empordà, en torno a Girona, se ha consolidado como uno de los terrenos de juego gravel más frecuentados de Europa, apoyado en la reputación ciclista de la ciudad, que atrae a corredores profesionales y aficionados desde hace décadas.
Un terreno rodador entre viñedos y alcornoques
Desde Girona, las pistas se adentran en la campiña del Empordà en dirección a Pals y Peratallada, alternando caminos agrícolas entre viñedos y olivares, y senderos forestales en el macizo boscoso de las Gavarres, célebre por sus alcornoques. Cuenta con unos 55 km y 600 m de desnivel acumulado para una vuelta representativa de la región, sobre un firme en general rodador.
Cómo afrontar la salida
Unos neumáticos gravel polivalentes de alrededor de 40-45 mm son adecuados para la mayor parte del recorrido, entre pistas compactadas y tramos más blandos tras la lluvia. La red de carreteras secundarias y pistas es densa en la región, lo que permite modular fácilmente la distancia o evitar un tramo según la meteorología del día.
Cuándo ir
De marzo a junio y de septiembre a noviembre, ya que el calor estival catalán hace que las salidas de larga distancia sean más duras en pleno verano. La primavera ofrece además los paisajes del Empordà en plena floración.
Bueno saber
Girona, ciudad ciclista de referencia con una fuerte comunidad internacional, ofrece una amplia oferta de alojamiento y alquiler de bicicletas gravel, con un acceso práctico a la Costa Brava, muy cercana, para combinar la salida con una etapa litoral.
