La Costa de Alabastro, que se extiende desde Le Havre hasta Le Tréport, debe su nombre a la blancura de sus acantilados de creta, esculpidos por la erosión en arcos y agujas espectaculares — los más famosos se encuentran precisamente en Étretat. Una carretera costera que alterna subidas cortas y amplias vistas sobre el Canal de la Mancha.
Una carretera que ondula entre acantilados y valles secos
Desde Étretat, el itinerario bordea la costa hacia Fécamp pasando por el pequeño pueblo de Yport, en una carretera que atraviesa varias veces las “valleuses” — esos valles secos perpendiculares al litoral que obligan a bajar y volver a subir en cada pueblo costero. Hay que contar unos 40 km y 600 m de desnivel acumulado para una ida y vuelta, un perfil que acumula esfuerzos cortos más que una verdadera dificultad de montaña.
Cómo afrontar la salida
Un plato compact o triple facilita las subidas cortas pero repetidas de cada valle. El viento, presente a menudo en este litoral expuesto al Canal de la Mancha, puede hacer algunos tramos más exigentes de lo previsto, sobre todo hacia el final del recorrido si el viento cambia.
Cuándo ir
De abril a octubre, evitando los meses de invierno en los que el viento y la lluvia, frecuentes en esta fachada marítima, complican bastante la salida.
Bueno saber
Étretat, pese a su tamaño modesto, ofrece una oferta de alojamientos considerable gracias a su notoriedad turística, con acceso práctico a Le Havre para prolongar la estancia con patrimonio arquitectónico.